Cómo ayuda la Vitamina C al Sistema Inmunitario

Nuestro sistema inmunitario está diseñado para protegernos de las infecciones y enfermedades, y es increíblemente complejo. Dicha complejidad se debe a la cantidad y diversidad de tipos de células que reaccionan ante multitud de microorganismos diferentes.

Estamos continuamente generando células inmunitarias que desempeñan una labor excepcional de protección de nuestro cuerpo la mayor parte del tiempo. Pero para funcionar correctamente, nuestro sistema inmunitario requiere equilibrio y armonía, por lo que hay que tener en cuenta que los nutrientes que ingerimos a través de nuestra dieta ejercen una gran influencia en él.

Nuestras necesidades de ciertos nutrientes varían en función de una serie de factores, entre los que se incluyen los elementos externos tales como la estación del año en la que nos encontremos.

La vitamina C es uno de los nutrientes esenciales, sobretodo durante los meses de invierno, especialmente en relación al resfriado común, la gripe y los virus. Y no se trata de una simple suposición sin fundamento teniendo en cuenta que varias células del sistema inmunitario pueden acumular vitamina C y requieren de esta vitamina esencial para sus funciones.

Puede afirmarse que una carencia de vitamina C da lugar a una menor resistencia a ciertos patógenos, mientras que un mayor aporte mejora muchas de las funciones de nuestro sistema inmunitario.

De hecho, la investigación confirma que la presencia de vitamina C en el plasma sanguíneo y los leucocitos disminuye durante estados de enfermedad y estrés. Asimismo, los estudios han demostrado que la vitamina C mejora la producción y el funcionamiento de los fagocitos, que son los glóbulos blancos encargados de ingerir y absorber patógenos o liberar enzimas para acabar con ellos.

La vitamina C también es un antioxidante altamente efectivo que protege las células del cuerpo contra especies reactivas de oxígeno (ROS, por su sigla en inglés). Se cree que durante el desarrollo de una enfermedad se genera un exceso de ROS en el cuerpo.

Así pues, ¿deberíamos recargarnos de vitamina C para protegernos de los virus? Los científicos han debatido durante muchos años. Según los resultados de un reciente análisis de los datos disponibles llevado a cabo por la organización Cochrane Collaboration, puede afirmarse que la vitamina C reduce las probabilidades de coger un resfriado. Además influye en la duración y gravedad de los mismos.

En vista de estos datos y sabiendo que la carencia de vitamina C reduce nuestra resistencia a agentes invasores extraños y ayuda al sistema inmunitario, parece prudente incluirla dentro de un programa de suplementos. Esto resulta especialmente importante para personas de cierta edad, que lleven una dieta poco equilibrada o que no tengan acceso a fruta y verdura frescas.

Las frutas que tienen las mayores fuentes de vitamina C 

  • Frutas y jugos de cítricos, como las naranjas y pomelos
  • Kiwi.
  • Mango.
  • Papaya.
  • Piña.
  • Fresas, frambuesas, moras y arándanos.
  • Sandía o melón.

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